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ACTUALIZACIONES: Gotitas de la geografía en el pasado lagunero de Apan
(Adaptación de algunos pasajes del libro más información complementaria intercalada, por el mismo autor)
NOTA: El texto fue redactado para servir de introducción a la presentación de un proyecto de la Asoc. Civil Por Apan, por el campo y la ecología, pensando en que sería leído por alguien distinto a mí (el autor). El proyecto consiste en el rescate ecológico de la Laguna de Apan y los mantos acuíferos regionales. Dado que no existen estudios específicos de su historia como para “empaparse” del tema, ofrecí estas pequeñas “gotitas” con que salpicarse un poco, esperando que sean útiles a quienes deseen ampliar el tema de la geografía, hidrología y climatología en la historia regional.
Dedicado al Dr. Marco Antonio de Ita Apud.
Mapa dibujado por J.C.V.G. donde se ilustran los municipios de la región. La mancha negra representa el municipio de Apan.
Antes, muy atrás en el tiempo, la Altiplanicie Pulquera fue ocupada por un gigantesco lago prehistórico (Enrique Rivas Paniagua, Hidalgo. Entre selva y milpas... la neblina, p. 58-59). Quizá no resulte tan sorprendente descubrir que existió un tiempo en que los territorios muncipales de Apan, Almoloya, Emiliano Zapata, Tepeapulco, Tlanalapa y partes de Zempoala, Singuilucan y Epazoyucan estuvieron bajo el agua, si consideramos que los estudios geológicos del vecino Valle de México nos muestran que durante el periodo Plioceno, el último de la era Tercearia, todo ese valle “estuvo ocupado por un gran mar interior que se extendía por el occidente hasta el Valle de Toluca y alcanzaba grandes profundidades, especialmente en el área del [actual] Distrito Federal” (Octavio Rivera Gómez, Axapusco. Monografía municipal, p. 21). Por otra parte, hablando específicamente de nuestro territorio, el Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México (t. I, p. 155), refiere a los llanos de Apan como una cuenca cerrada formada entre cadenas montañosas.
Y, ¿qué es una cuenca?
Es un territorio con aguas que afluyen a un mismo río, mar o lago; o como en este caso, lo que fuera un lago primitivo del que apenas sobreviven algunos cuerpos de agua aislados, como las lagunas de Apan, Tocha y Tecocomulco.
Para el municipio de Apan, la existencia de un lago gigantesco en la zona es confirmada por el INEGI en su “Carta hidrológica de aguas superficiales”, donde se afirma que el 99.4% de la superficie municipal está dentro de la subcuenca de las lagunas Tecocomulco y Tochac; una subcuenca que forma parte de la cuenca del río Moctezuma, y que a su vez, es una porción de la región del Pánuco. El porcentaje restante corresponde a la subcuenca del río Tezontepec (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Apan, estado de Hidalgo. Cuaderno estadístico municipal. Edición 1994, p. 6 y 11).
Una época pretérita de abundantes recursos hídricos regionales ha dejado huella profunda en nuestra historia y folklore. Así por ejemplo (si nos permiten hacer un uso liberal de los términos) “exploremos la geografía” del topónimo de Apan, que al ser explicado por el Catálogo de construcciones religiosas del Estado de Hidalgo (Luis Azcue y Mancera y Justino Fernández, op. cit., t. I, p. 93), indica que según parece, en Apan existían pequeñas lagunas rodeando a la población durante la época prehispánica, y debido a eso le dieron este nombre que significa “En el agua” o “Sobre el agua”, explicación similar a la que diera Teodomiro Manzano en su Diccionario Etimológico del Estado de Hidalgo, primera parte.
Sin embargo, hay toponímicos que llevan integrada la palabra Apan; nombres de lugares para los que tiene otro significado, uno más específico. Por ejemplo: Huichapan (Huich-apan), que significa “En el río de la chía” o “En el río de los huejotes”; y Tlaxcoapan (Tlaxco-apan), que significa “En el río del juego de pelota” (Enrique Rivas Paniagua, op. cit., p. 23 y 26). Otro ejemplo más está en el nombre del estado de Chiapas, que significa “En el río de la chía”; derivando de las palabras chía y apan. Hay muchos ejemplos más. Por ello, hay quienes consideran que el significado de Apan debería ser “En el río”.
Es indudable que nuestro territorio, al ir perdiendo la humedad que originalmente le caracterizó, perdió también algunos de sus accidentes geográficos. La conexión entre topónimo y geografía, especulativa en apariencia, cobra relevancia gracias al estudio de instituciones como la UNAM. Así pues, la existencia de un río atravesando la zona de Apan durante la época prehispánica, uniendo la Laguna de Tecocomulco con la de Tocha y continuando en la región de Calpulalpan, es indicada por un mapa hecho originalmente por el Instituto de Geografía de la UNAM, que publicó Ramón Kuri Camacho en su obra Microhistoria de Chignahuapan, tomo I, y que fuera simplificado y adaptado por Villordo García para su obra Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido. El mapa indica también la existencia de otro río que unía la región de Tlanalapa con la zona de la Laguna de Apan, curvándose en el área de Acopinalco, un lugar de nuestro mismo municipio cuyo nombre se interpreta como “En la curvatura del agua”. Por eso, también el auténtico significado de Acopinalco debiera ser “En la curvatura del río”, o “En el río curvo”. De tal forma, podemos advertir la importancia que han tenido las corrientes y los cuerpos de agua (los ríos, lagos y lagunas) en el origen y desarrollo de nuestras poblaciones primigenias.
Mapa dibujado por J.C.V.G. basado en la fuente citada.
A mediados del siglo XII hubo sequías, con una consecuente crisis agrícola, hambre y peste (José Rogelio Álvarez, director, Enciclopedia de México, t. VII, p. 3892). Grupos humanos provenientes del norte de Mesoamérica migraron a la región central de México, buscando escapar de las sequías que golpearon muy fuerte en sus lugares de origen, entre ellos, los chichimecas de Xólotl. Ellos destruyeron lo que restaba de Tula y luego partieron a conquistar Tepeapulco (E. Rivas Paniagua, op. cit., p. 84., José Rogelio Álvarez, director, op. cit., t. VII, p. 3893), un lugar al que llegaron “buscando buenas tierras y abundante caza” (Carmen Lorenzo Monterrubio, Catálogo del Patrimonio Cultural del estado de Hidalgo, Región I, t. 2, p. 85). Esto parece indicar que el clima de estos rumbos era muy distinto al de hoy, mucho más benigno. De otro modo, no puede explicarse que, si los chichimecas venían huyendo de las sequías, entonces, ¿cómo es que decidieron asentarse en una zona semidesértica como son los llanos de ahora?
El mismo Apan fue ocupado por chichimecas en el año 1224 d. C. (José Rogelio Álvarez, director, op. cit., t. I, p. 470), dejando entrever que no les incomodaba el clima regional.
Por otra parte, Fernando de Alva Itlilxóchitl escribió que cuando Xólotl tomó posesión de prácticamente todo el valle de México, las provincias de Tepeapulco, Zempoala, Tulancingo y Tula le ayudaron a hacer un coto de caza al noreste de tal valle, atrás de Texcoco, donde metió muchos venados, conejos y liebres (Fernando de Alva Itlilxóchitl, Obras históricas, t. I, p. 302), esfuerzo que habría sido infructuoso si la región no hubiese contado con un clima y una geografía adecuada.
Mapa dibujado por J.C.V.G. basado en el publicado por Juan Pacheco Vázquez, en Nopaltepec. Monografía municipal.
Siglos más adelante, como producto de un clima propicio para sustentar las actividades agropecuarias en la Altiplanicie Pulquera, desde 1537 celebraron en Tepeapulco reuniones de mesta, a las que asistían cada año todos los ganaderos de la región central novohispana. Como consecuencia del abundante ganado que vivía en la región enlodando el agua, invadiendo las milpas y comiéndose las cosechas, el virrey permitió que grandes manadas de vacas o borregos fueran llevadas a pastar al norte de la Nueva España, aunque luego debían regresar (Enrique Rivas Paniagua, op. cit., p. 120). Inicialmente, no fue la sobreexplotación de los pastos regionales o su agotamiento lo que originó el desplazamiento del ganado a otras zonas.
Sin embargo, ya desde 1576 empezó a ser muy notorio el proceso de desecación de la Altiplanicie Pulquera. Tan grave fue, que a partir de entonces hubo años en los que no se daban las cosechas de maíz como indica la Relación de Tepeapulco escrita en 1581, donde los habitantes de la región señalaron que algunos años cosechaban maíz, y algunos no; y esto, desde hacía cinco años (Carmen Lorenzo Monterrubio, et. al., op. cit., Región I, t. 2, “Relación de Tepeapulco”, p. 115). Tácitamente, Rivas Paniagua señala que para esa época “la Altiplanicie [Pulquera] dejó de ser tan humeda como antes (entre otras cosas porque sus lagos se iban secando), los pastos se agotaron, y el ganado fue perdiendo valor e interés para los criadores” (Enrique Rivas Paniagua, op. cit., p. 121).
Villordo García relacionó la sequía que afectó a la Altiplanicie Pulquera durante el siglo XVI con un fenómeno climático de escala mundial, hoy llamado La Pequeña Glaciación, que azotó a América del Norte con graves sequías y a Europa con un fuerte descenso de temperatura. La Pequeña Glaciación llegó a su punto más severo a finales del siglo XVI. Desde 1580 en algunas regiones de América del Norte se produjo una gran sequía que duró 10 años o más. En algunas partes de Estados Unidos duró casi 20 años (Documental televisivo “La nueva era glacial” (The Big Chill, producido y dirigido por Jonathan Renouf, BBC, 1999, transmitido por Discovery Channel en su serie “Fronteras de la Ciencia”).
No fue una coincidencia que en esa misma época de cambio climático severo nuestra región sufriera pérdida de humedad, que al unirse a la sobreexplotación del medio y a los desajustes creados por introducir especies importadas, se tradujo en un grave deterioro ecológico.
El cronista Juan Manuel Menes Llaguno señala que la aridez de la zona fue la principal causa de que el proceso de acaparamiento territorial en los llanos fuera tardío y lento. Los expedientes más antiguos indican, tanto en Apan como en Tepeapulco y Zempoala, que fue hasta finales del siglo XVI y principios del XVII cuando aparecieron los primeros hispanos poseedores de tierras (Juan Manuel Menes Llaguno, et. al., Historia y Arte de las haciendas de Hidalgo, p. 21; Apud Archivo General de la Nación (México), (en adelante citado AGNM), Ramo, Tierras, Vol. 1718, Exp. 1, Foja 22). A pesar de todo, La Laguna de Apan en la época colonial seguía siendo un cuerpo de Agua digno de tomar en cuenta, junto con otros accidentes gegráficos ya desaparecidos. Así consta en un Mapa de Apan y Tepeapulco del año 1773, ubicado en el Archivo General de la Nación, donde se ilustra La Laguna de Apan y una barranca entre los pueblos de Tepeapulco y Apan (AGNM, Mapa color 4747; 979/1864. Acuarela a color de autor anónimo, Expediente en el Ramo, Bienes Nacionales, legajo 1182, Fc. 125ª). Cabe señalar que la representación de los puntos de referencia ilustrados en el mapa no es realista, sino esquemática, por lo que difiere de los auténticos.
Fragmento de un mapa de 1773, sección del pueblo de Apan y sus alrededores, fuente citada, adaptación de J.C.V.G.
Después de la crisis de fines del siglo XVI, el clima regional se había estabilizado todavía con una humedad superior a la actual. Citemos por ejemplo una breve descripción de la geografía entre Singuilucan y Apan durante 1826, que aparece en los apuntes de George Francis Lyon: Los llanos estaban pantanosos y cruzados por cauces de agua. El “lago Tecocomulco” tenía como 5 millas de largo (cerca de 8 kilómetros) y sus orillas ennegrecidas de tantos patos que había. Los “llanos de Apan” estaban muy inundados y con “algunos lagos poco profundos”, y hacia el sur de la ciudad de Apan había un extenso lago de aguas bajas con abundantes patos y gansos grises (George Francis Lyon, Residencia en México 1826, p. 221-225). Por la ubicación descrita, Villordo García pudo definir que la última referencia corresponde a la Laguna de Tocha, también llamada Tochac o Atocha. Gracias a este documento, podemos advertir que los lagos y lagunas de la región todavía eran útiles a las aves migratorias y eran aprovechables como coto de caza.
Pero ya en los últimos años del siglo XIX La Laguna de Apan estaba en peligro de ser desecada, como indica una serie de documentos ubicados en el Archivo Histórico del Agua, cuyas copias han sido traidas a Apan gracias a la Asoc. Civil Por Apan, por el campo y la ecología. Por vez primera, en este medio se presentan los datos relacionados con el tema (pues los expedientes son básicamente de tipo legal):
En uno de los documentos, Ignacio Torres y Adalid señala que la Empresa del Ferrocarril Mexicano solicitó se declarase de utilidad pública la desecación de La Laguna de Apan, con el pretexto de una poco probable afectación al ferrocarril debido a la temporada de lluvias de 1895 y sin importar el daño a terceros, ya que en aquellos años la Hacienda de Guadalupe (ubicada en la zona alta de lo que hoy es Cd. Sahagún) tenía un desagüe establecido en el canal de Chimalpa y que desfogaba en la Laguna de Apan, de ese mismo canal se tomaba agua para regar los cultivos en la Hacienda de Tepetates (del actual mpio. de Tepeapulco).
Aunque la documentación no es concluyente en cuanto a responsabilidades por la idea de desecar la Laguna de Apan, como tampoco detalla lo que sucedió después, ésta sugiere que la real intención detrás del conflicto era usar el terreno que ocupaba la laguna para dedicarlo al cultivo en beneficio de la Hacienda de Chimalpa; pues por otra parte, un documento de 1865 señala que Clemente Sanz había comprado a Agustín Izquierdo la Laguna de la Hacienda de San Antonio [Tocha] para llevar agua a su Hacienda de Chimalpa por una barranca que servía como lindero de las Haciendas de Zotoluca y Zoquiapan (una hacienda ubicada en el estado de Tlaxcala); esta barranca hoy extinta forzosamente debía cruzar el trayecto de la vía ferroviaria, y a pesar de las fuertes lluvias del año de 1895, en ninguno de los documentos se consideró que pudiese afectar al ferrocarril que surca los antiguos terrenos de la hacienda de Chimalpa (para mayor información consultar a la misma Asociación, dado que la información fue extraida de múltiples expedientes y documentos).
Sea cual fuere el caso, la Laguna de Apan poco a poco fue siendo contenida en un espacio cada vez más reducido y gran parte de su antiguo lecho fue aprovechado para siembra, mismo que de vez en cuando llega a inundarse como si el agua reclamase las tierras que una vez fueran suyas destruyendo los sembradíos.
Actualmente, la Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad en su documento 69. Llanos de Apan, considera que lagos-cráter como los de Apan, Tecocomulco y San Antonio de Atocha, son de los principales recursos hídricos en la región geográfica de los llanos de Apan. Sin embargo, indica que en esta región la Ictiofauna característica (el conjunto de peces de los cuerpos de agua) está amenazada junto con varias aves; existen problemas por la modificación del entorno (pues los lagos del eje neovolcánico están muy afectados por la urbanización, agricultura e industria) y problemas de conservación de los lagos cráter, que a pesar de ser pequeños, son importantes por las aguas subterráneas y el conocimiento de los mantos freáticos (http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/rhp_069.html).
La lenta y constante desecación de las lagunas no es lo único que amenaza a la zona, pues recordemos que la Ciudad de México extrae agua del subsuelo de los llanos de Apan, resecando las tierras hasta dejarlas prácticamente inservibles y afectando a los agricultores.
Tres imágenes satelitales tomadas de http://apan.blogia.com, conseguidas por C. Canales.
Nota: Las conclusiones se dejaron al criterio del ponente.
No podemos esperar a que el clima de los llanos de Apan recupere algo de su antiguo esplendor sin una intervención conservacionista y ecológica. De nosotros depende el futuro que tenga nuestro terruño y los habitantes de nuestra región.
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Juan Carlos Villordo García
Correo electrónico: juancarlos_v_garci@hotmail.com
Todos somos Llanos de Apan
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ACTUALIZACIONES: 90% más improbable que los llanos de Apan sean exclusivos del actual municipio apanense

No hay libros perfectos, ni los habrá mientras intervenga el factor humano para su creación. En Apan y los llanos..., el autor señaló: “No descartes la posibilidad de que esta obra (y aquellas en que se basó) pudiera tener errores, aún cuando se ha cuidado evitarlos. Toda actividad humana presenta fallas. ¿Encontraste alguna?
Por favor, corrígela cuando estés completamente seguro”.
En la revisión que hizo en diciembre del año 2005, J.C.V.G. encontró un error publicado en la edición experimental y los primeros ejemplares de la primera edición. Una falla derivada de un error en una de las obras que investigó. Cumpliendo la responsabilidad que adquirió con sus lectores, el autor señala dicha información equívoca.
Este es el texto publicado en el libro Apan y los Llanos...:
“El municipio de Apan [...] representa el 17.35% de la superficie total del estado de Hidalgo;1 y siendo que nuestra entidad mide 20 987 kilómetros cuadrados,2 resulta que la superficie aproximada municipal equivale a 3´641.24 kilómetros cuadrados”.
J.C.V.G., op.cit., p. 17
Fuentes:
1 INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, GEOGRAFÍA E INFORMÁTICA, Apan, estado de Hidalgo. Cuaderno estadístico municipal. Edición 1994, México, INEGI, H. Ayuntamiento municipal de Apan, Gobierno del estado de Hidalgo, 1994, p. 3
2 RIVAS Paniagua, Enrique, Hidalgo. Entre selva y milpas... la neblina. Monografía estatal, edición experimental, México, Secretaría de Educación Pública, 1982, p. 18
El error deriva del Cuaderno estadístico municipal de Apan, mismo que indica efectivamente que el municipio apanense es igual a 17.35% de la superficie total del estado de Hidalgo, y consiste en la posición del punto decimal: el dato correcto es 1.735%, cifra que al hacer la equivalencia correspondiente indica que la superficie aproximada municipal de Apan equivale a 364.124 kilómetros cuadrados, es decir, 90% inferior a la extensión que indicó el autor.
Un punto decimal pareciera no tener mayores consecuencias, y sin embargo las tiene. El texto central del segundo episodio del libro indica la imposibilidad de que los llanos de Apan sean exclusivos del actual territorio apanense basado en datos históricos y geográficos actuales, por ejemplo:
1)La Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO) señala en su documento 69. Llanos de Apan, del año 2002, (http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/rhp_069.html)
que la extensión de los llanos de Apan es de 2´184.83 kilómetros cuadrados, abarcando una porción de los estados de Hidalgo y Tlaxcala. Sus principales poblados son: Apan, Ciudad Sahagún, Tepeapulco y Calpulalpan (los tres últimos no están dentro del territorio municipal apanense).
2)Manuel Payno en su Memoria sobre el maguey mexicano..., página 417, indicó en 1863 que “llanos de Apan” era el nombre generalmente dado al territorio situado entre los antiguos departamentos de México, Puebla y Tlaxcala; con una extensión de más de 600 leguas cuadradas, mismas que equivalen a más de 3´343.62 kilómetros cuadrados. Además, el autor no menciona al estado de Hidalgo porque nuestro actual territorio hidalguense pertenecía al estado de México en aquella época (en su tiempo, Apan contaba con un vasto territorio que comprendía los actuales municipios de Almoloya, Emiliano Zapata, Apan, Tepeapulco y Tlanalapa. Históricamente hablando, estos eran los auténticos llanos de Apan, los originales, por ser los que estaban administrados políticamente por la cabecera de Apan).
La falla derivada del error en la cifra del INEGI, hacía parecer a la extensión del actual territorio municipal de Apan muy similar a la de los llanos de Apan, cuando en realidad es mucho muy inferior.
Un territorio municipal apanense 90% más pequeño, significa que es 90% más improbable que los llanos de Apan sean exclusivos del muncipio de Apan, y por consiguiente, 90% más improbable que la charrería tuviese su origen en tan pequeño territorio... 90% más de lo que indicó originalmente el autor del libro Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido.
EN RESUMEN, LOS DATOS CORRECTOS SON:
Superficie aproximada del MUNICIPIO DE APAN:
364.124 kilómetros cuadrados.
J. C. V. G.
Superficie aproximada de LOS LLANOS DE APAN en el siglo XIX:
más de 3´343.62 kilómetros cuadrados.
J.C.V.G. basado en las notas de Manuel Payno
Superficie aproximada de LOS LLANOS DE APAN actualmente:
2´184.83 kilómetros cuadrados.
CONABIO
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Juan Carlos Villordo García
Correo electrónico: juancarlos_v_garci@hotmail.com
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LO PROHIBIDO DE UN LIBRO
Una obra necesariamente polémica...
¿Para qué rescribir la historia, cuando es más fácil copiar la ya conocida como se acostumbra siempre?
Y es que si se aportan ideas novedosas, si se presentan las cosas de manera inesperada el lector se sorprenderá, y a éste no le gustan las sorpresas; él sólo busca en los libros de historia las mismas tonterías que ya conoce...
Anatole France*
La isla de los pingüinos
*Premio Nobel de literatura 1921
“Todos recordamos la historia de Galileo Galilei enfrentando al sistema de su época, y el motivo de aquella frase mítica desafiante: “Y SIN EMBARGO, SE MUEVE”. Por ser astrónomo, físico, matemático y estudiar en la Universidad de Pisa, cualquiera creería que el libro donde contradecía siglos de creencias infundadas era una tesis o un ensayo académico entendible sólo para especialistas. Pero, no es así... Su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo era... una novela redactada en prosa popular, con personajes que discutían la evidencia científica contra las creencias de su tiempo. El personaje creado por Galileo para defender la postura dogmática se llamaba Simplicio, aludiendo a quien tuviese una capacidad de entendimiento muy limitada y simplona... La obra de Galileo era, pues, novelesca, popular y satírica, más no por eso dejaba de ser científica.
No sé lo que escandalizó más al sistema de su época, si defender una versión que contradecía siglos de infundadas creencias, o demostrar lo absurdas que eran éstas al expresarlo de forma tan sencilla que cualquiera podía darse cuenta... Yo sólo busqué seguir los pasos del maestro”.
El autor
Las fibras de la identidad apanense son muy sensibles ¿Que tanto pudieran sentirse lastimados los apanenses con la exposición de esta investigación?
“Hay quienes sienten que estoy arrebatandoles [su identidad], cuando en realidad [...] este trabajo busca rescatar aquello que hemos estado dejando perder y que explica mucho más acerca de nosotros que cualquier otra cosa que se haya [publicado] anteriormente...”
Fragmento de la entrevista con Omar González,
publicada en http://apan.blogia.com,
20 de agosto 2005.
El autor de la obra, como muchos otros antes que él, se propuso recopilar información acerca de la tierra en que nació. No tardó mucho en darse cuenta que “ésta tenía serias deficiencias, contradicciones y anacronismos”. Inconforme con la pobreza del material recopilado en el municipio, buscó datos en archivos y bibliotecas de toda la región, y aún, más allá. Al conjugar esos datos “el resultado fue inquietante y sorprendente. La evidencia histórica hizo cuestionable todo aquello que consideramos como parte forjadora de nuestra identidad y la concepción de nuestro presente”. Quizás no fue el primero en preguntarse “si nuestro auténtico pasado era totalmente distinto a lo que hemos aceptado por tradición o costumbre”, pero sí dedicó tiempo, dinero y esfuerzo a considerar la posibilidad y comprender su relevancia. La consecuencia era inevitable: tenía que hacer un libro con parte del material que ha estado recopilando, para compartirlo con la gente.
El resultado fue una obra que combina la precisión de una investigación académica con las libertades narrativas de una novela o un reportaje; un libro capaz de expresar los procesos históricos más complejos con un toque jovial, novedoso, ameno, y al mismo tiempo, útil para demostrar hasta que punto se ha distorsionado la realidad histórica regional para formar una identidad apanense suplantada... y con plena libertad de hablar sobre aquello que se ha buscado mantener en secreto, o que nos han prohibido siquiera considerar como una posibilidad...
“Vivimos prisioneros de un ayer ilusorio que tarde o temprano habrá desaparecido, y junto con él, aquello que forma nuestra identidad apanense actual: la cuna de la charrería, la fundación de Apan por Hernán Cortés, la exclusividad de los llanos de Apan, la invención del pulque, los personajes que consideramos héroes locales y muchas cosas más... Hemos recibido como legado una identidad producto de la ignorancia, la mal interpretación, la negligencia y la manipulación de nuestra historia, y es tiempo de preguntarnos si eso es lo mismo que deseamos legar a las futuras generaciones...”
El autor
“APAN Y LOS LLANOS DE APAN Entre lo secreto... y lo prohibido, es un libro que Juan Carlos Villordo pone en nuestras manos como un nuevo umbral en la construcción de nuestra identidad...”
Omar González
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Juan Carlos Villordo García
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Presentación del libro, REPORTAJE DEL PERIÓDICO MILENIO
MILENIO Hidalgo, 10 de febrero del año 2006
El viernes 10 de Febrero del año 2006, José Arias Esteve publicó en su espacio Acentos del periódico MILENIO del estado de Hidalgo la noticia de la presentación del libro en Apan y una serie de amables comentarios que hizo de la obra, mismos que agradezco infinitamente. A continuación se transcribe dicho reportaje, con la edición correspondiente.

LOS LLANOS DE APAN
[...] Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido, [es] un libro que contiene antecedentes y la descripción de la region de los Llanos de Apan, en el que se [hace] una comparación entre la leyenda y la historia, bien documentado con fuentes directas e indirectas, estructuradas adecuadamente. Una exposición de microhistoria, que hace pensar sobre la carencia en la investigación de [nuestros] antecedentes [...] como habitantes de una región determinada, que ayudaría a comprender la realidad de nuestra existencia; refiriendo que la denominación de “Llanos de Apan” no pertenece exclusivamente a este municipio, sino a todos los que conforman una región [...].
[...] El libro [...] expone de manera clara el devenir de la región, dedicando 66 páginas a historia prehispánica, marcando parámetros interesantes con la tradición oral, la leyenda, el contenido de los códices y los cronistas novohispanos. Un total de 127 páginas abarcan el periodo entre la llegada de los españoles hasta la desaparición de las haciendas magueyeras. [...] Es interesante para el encuentro del origen mestizo de la región conocida como los Llanos de Apan, que [originalmente] tuvo como cabecera a Tepeapulco y el conflicto creado con el crecimiento de otras poblaciones como Apan, respecto de la administración y [del] centro religioso.
En su contenido general maneja tópicos obligados como el pulque y la charrería, desprendiendo del primero las haciendas pulqueras y la aristocracia porfiriana [...], así como la existencia o inexistencia de una “cuna de la charrería”. Cabe comentar la referencia que hace el autor a la “guerra sucia” que a principios del siglo XX realizaron las empresas cerveceras en contra del milenario pulque para obtener su mercado y [lograr la] desaparición de magueyeras, tinacales y tlachiqueros que hacían posible [...] una bebida [...] que guste o no, es un elemento cultural.
El autor de Apan y los Llanos de Apan, Juan Carlos Villordo García, [...] como historiador aficionado y apasionado costeó personalmente la [primera] edición de su trabajo. Por sus medios, con el apoyo [del Centro cultural] del municipio, [finalmente] dió a conocer su trabajo [luego de siete meses de haberlo publicado], habiéndose notado la ausencia de representantes de la cultura en la entidad, aún cuando habían sido invitados [por su servidor, José Arias Esteve]; y por el momento la “comercialización” de su libro también la hace de manera personal. Entrecomillé el término porque, en realidad, su precio sólo es un valor de recuperación.
[...] La cultura nunca es o ha sido una fuente de ingresos para inversionistas o gobiernos de cualquier nivel, pero la inversión en cultura es la garantía de la existencia de la memoria, valores, tradiciones, usos y costumbres de los pueblos. ¿Veremos esa inversión en un corto plazo?
Es de asombrar que todos aquellos que han escrito algo sobre el estado [de Hidalgo], no hayan contado con el apoyo de instituciones gubernamentales para su edición, distribución y difusión. [...] Sin embargo, [...] cada titular del poder ejecutivo ha editado libros con costosas ediciones para regalarlos a diferentes personalidades [y] los hidalguenses de a pie [...] hemos carecido del acceso a esas publicaciones [...]. ¿O la idea es que los hidalguenses no tengamos acceso a [ellas]?
Redacción original: José Arias Esteve
Publicado en el periódico MILENIO Hidalgo, Año 2, Número 673, el viernes 10 de Febrero del año 2006, Pachuca, Hidalgo, página 20.
NOTA: El texto entre corchetes [ ] fue anexado por el autor al editar este artículo.
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Juan Carlos Villordo García
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BATALLA POR UNA IDENTIDAD NUEVA
Reseña de la realización del libro.
“Desde que el autor de este libro empezó a recoger datos hasta la fecha de publicar su obra pasaron diez años. El libro que nos presenta, es el trabajo de una sola persona que no sólo investigó y escribió, también diseñó, editó y encuadernó su obra de forma independiente, al mismo tiempo que trabajaba para costear lo que fuera necesario para crearla. El último año, por fin recibió ayuda económica para el pago del registro de la obra y la impresión de un pequeño tiraje de cien ejemplares; aunque tampoco faltaron conflictos, malos entendidos y francos intentos de sabotaje para evitar que el trabajo se publicara. El libro estuvo a punto de mantenerse inédito debido a los intereses, los temores o las dudas de terceros...”

“La batalla de Otumba es un recuerdo de Cortés al filo de la derrota, luego de haber quemado sus naves y padecer la Noche Triste... El triunfo tiene su precio: implica estar dispuesto a luchar (aún contra sus propios aliados cuando fuese indispensable) para vencer o morir en el intento”.
J.C.V.G.
Cuando el autor presentó por vez primera sus notas para publicarlas como un libro era el año 2001. En aquel entonces, éste llevaba por nombre Y tus templos, palacios y torres... reconstrucción del pasado de Apan a través de sus obras monumentales. El libro se dividía originalmente en tres partes: Historia, Arte, Identidad Regional. Era una obra ilustrada con múltiples fotografías de haciendas, templos y aspectos regionales, todas ellas tomadas por el mismo autor. A pesar de ser una obra completa y apegada a las normas académicas no tuvo respaldo económico o trabajo efectivo de instituciones o dependencias para editarse y publicarse.
Para el año 2004, cuando aparentemente había buenas perspectivas de recibir apoyo institucional y financiamiento, la obra ya se había transformado en la búsqueda de otorgarle atractivo para el público general. Su título cambió a Apan, Sobre las aguas y en lo profundo, haciendo alusión al significado oficial de la voz “Apan” y al objetivo de invitar al lector a realizar una reflexión de la cultura y el pasado regional con mayor profundidad. Con ese título y un tratamiento de la información muy parecido al definitivo, el autor dejó el proyecto de publicación en manos de terceros para gestionarlo sin obtener una respuesta concreta, a pesar de que nunca objetaron el estilo narrativo en prosa popular y las conclusiones de la investigación que contradecían las creencias tradicionales locales.
Al no existir financiamiento y apoyo para publicar la obra, el autor le hizo las últimas modificaciones, entre ellas, cambiar el nombre por el actual, más singular y perturbador, al estilo de las populares obras pseudo-científicas. El autor jamás negó que dichos ajustes tuvieron la finalidad de mejorar el atractivo comercial de la obra, ya que la única forma como podría concretar el proyecto y hacerlo autosustentable, era impactando al público regional que habría de comprar el libro. Para él, fue una decisión muy difícil bautizar su obra como Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido, porque fue producto de una necesaria visión mercadotécnica de una obra que nació sin fines lucrativos.
Sin recursos propios para publicar su trabajo, el autor se involucró en la búsqueda de patrocinadores para imprimir 1000 ejemplares, hacer un evento de presentación, donaciones de libros y una buena campaña publicitaria, al mismo tiempo que hacía múltiples prototipos del diseño editorial para su obra. Exponer así su trabajo a la opinión pública, antes de publicarlo, tuvo un impacto ambivalente: el autor tuvo que enfrentar conflictos con personajes que intervinieron de forma negativa, al mismo tiempo que luchaba por mantener la confianza de otros. Al paralizarse la gestión de patrocinios, el autor se vió forzado a buscar una opción de publicación rápida e independiente en la que no fuera necesario invertir una fuerte suma de dinero. La impresión digital, poco utilizada en México y con precios proporcionales con el escaso tiraje, fue la única opción viable para concretar el proyecto. El autor se volvió su propio editor.

El libro Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido se puso a la venta el 11 de julio del año 2005 sin ser avalado institucional o gubernamentalmente, entre conflictos y escándalos creados para desacreditar la obra y al autor, estando éste último económicamente imposibilitado para promover su obra de forma normal y sin contar con acceso a un foro público para presentarla. El libro, sin embargo, no pasó desapercibido. A partir de entonces, el autor fue declinando algunas ofertas de particulares que ofrecieron apoyo para hacer el evento de presentación, por carecer de ejemplares suficientes para una promoción adecuada, por su convicción de que la obra prevalecería por sus propios méritos y por la valoración que le otorgasen los mismos lectores. Por ello, conciente de las posibles deficiencias de su obra y de las circunstancias adversas en las que sería publicada, el autor escribió en el prólogo: “Acerca de este libro, la opinión que realmente valoraré será la tuya, cuando el tiempo demuestre si merece atesorarse como un legado importante o si debe condenarse como otra aberrante obra de la pseudo-ciencia...”
Casi siete meses después de haber sido puesto a la venta, el libro Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido finalmente tuvo una sencilla presentación ante la sociedad el 4 de febrero del año 2006, organizada por el personal del Centro Cultural de Apan, la Lic. Michelle Devaux y Alfredo Vázquez, con la participación del director de Ecología municipal y presidente de la Asociación Civil Por Apan, por el campo y la ecología, el Dr. Marco Antonio de Ita. Las autoridades municipales permitieron que fueran utilizadas las vías institucionales para la organización del único evento que Juan Carlos Villordo García pudo tener en su propia ciudad tras publicar su obra.

Actualmente, el autor continúa su batalla por dar a conocer su obra de forma independiente, ajeno a instituciones o dependencias, con el objetivo de ayudar en la reconstrucción de una identidad para su pueblo, una que sea congruente con su auténtico pasado y su realidad. Al carecer de un trabajo formal y un ingreso regular, Villordo García dejó de fabricar y promover su obra en este año 2008. A pesar de todo, aunque lo planeado durante años no ha podido concretarse totalmente, él está satisfecho. Tuvo el deseo de publicar un libro pensando en el bien común de su gente y pudo conseguirlo. Y lo que venga, bien o mal, para él es bienvenido...
“¿Qué más daba continuar hasta publicar mi obra de forma independiente?
No tener nada que perder significa que sólo queda todo por ganar...”
El autor
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Juan Carlos Villordo García
Correo electrónico: juancarlos_v_garci@hotmail.com
http://llanosdeapan.blogia.com
UN AUTOR ENTRE LO SECRETO...
¿Quién es Juan Carlos Villordo García?

Hablar de Juan Carlos Villordo García es algo que el autor de Apan y los Llanos de Apan Entre lo secreto... y lo prohibido nunca quiso hacer dentro de su obra. Pero al escribir su investigación de forma tan humana, expuso en su redacción algunos detalles que hablan indirectamente de su persona: un apanense iconoclasta de imaginación desbordada, capaz de involucrar a sus lectores en una auténtica guerra entre la ciencia y la creencia con sus deducciones; alguien que no pide creedibilidad, sino que invita a desconfiar de sus notas en el afán de crear conciencia y motivar la investigación; un destructor de mitos ocasionalmente subversivo, apasionado, y sin embargo, humorista y esperanzador...
Como muchos más, es un creador que lucha por escapar del anonimato en su terruño, de la misma forma como defiende su derecho a ser fiel consigo aunque tal cosa signifique el aislamiento social.
Fue uno de los alumnos más destacados de su generación, cuyos certificados de la primaria al bachillerato exhiben calificaciones de diez en su mayoría. Tal vez haya quien recuerde su timidez de la infancia y la inusual forma como buscaba combatirla: declamando, cantando, dibujando o escribiendo sketchs, cuentos y poesía. Lo común era que todo eso terminara cuando se vió forzado a dejar inconclusa una carrera en la UNAM. Pero si algo demostró con los años fue su desprecio a lo común. Sin la presión de apegarse con rigidez a una formación académica y con la libertad plena de experimentar, aprendió y puso en práctica múltiples habilidades por el simple gusto de hacerlas: el dibujo artístico, el diseño gráfico, la literatura, la investigación, la fotografía...
Su primer trabajo formal relacionado simultáneamente con la investigación, la redacción y el diseño, consistió en hacer un manual de sistemas y procedimientos de aseguramiento de calidad para una fábrica local entre los años 1999 y 2000. Luego dirigió recorridos turísticos al templo de Apan y las exhaciendas regionales durante el año 2001, donde combinaba datos históricos, artísticos y culturales a través de pláticas con los asistentes.
Nunca recibió honorarios institucionales o gubernamentales por hacer y exponer su investigación; como tampoco recibió apoyo de alguna dependencia o institución para la creación y publicación de sus obras, económicamente o a través de trabajo efectivo. Pese a venir ofreciendo una serie de actividades culturales basadas en el material recopilado en catorce años (el cual es diez veces más extenso que lo contenido en el libro ya publicado), continúa sin recibir la ayuda que le permita compartir el material con su gente a través de conferencias, exposiciones, publicaciones y demás actividades... Su bajo nivel económico y la carencia de un ingreso regular le impiden hacer planes altruistas más allá de sus recientes páginas web.
Son muy escasas las probabilidades de publicar a corto y mediano plazo nuevos libros de su autoría. Aunque no pierde las esperanzas, sabe que hay la posibilidad de que su primer libro publicado sea el último. Al respecto, el autor escribió en su obra: “Con tus aportaciones puedes lograr que nuestro acervo histórico crezca. Y lo mejor de todo, es que puedes hacerlo por tu propia cuenta. Lo único que necesitas, es voluntad. No necesitas de un guía si tienes el valor de andar solo el camino. Tampoco te hace falta un título académico de licenciatura. El que no tengas un alto nivel de escolaridad no significa que sean absurdos o inútiles tus esfuerzos. Te lo digo yo, que tengo por título, el de bachiller...” (J.C.V.G., Apan y los llanos..., p. 193)
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Juan Carlos Villordo García
Correo electrónico: juancarlos_v_garci@hotmail.com
http://llanosdeapan.blogia.com








